miércoles, 25 de noviembre de 2009

...¡Déjale nacer! No te arrepentirás...


¿Quien soy yo, para por tí ya decidir?
¿Quien soy yo, para gritar con tal estruendo?
Solamente soy tu voz y su tormento,
calcinado ante un silencio y mal sufrir.

Pues la rueda de la vida y su atuendo,
te han brindado la opción de esculpir,
si decides permitirle un porvenir,
a ese fruto que en tu vientre está creciendo.

Te horroriza el simple hecho de oir,
que tu sola has de afrontar, a tal evento,
más es fruto del amor de un gran momento,
y por tanto creo yo que has de reir.

Si decides darle agua a este sediento,
aceptando a la nueva vida sonreir,
ya no temas, pues será el elixir,
que haga llamada a un amor todo contento.

No te quito el derecho de elegir
ni ser juez de tu conciencia yo pretendo.
Más si trato de que escuches mí lamento,
y por fin tu decisión sea su vivir.

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