lunes, 18 de febrero de 2008

...Su ausencia y su presencia...


¿No comprendes que padezco en su ausencia?
Pues haz uso de tu mente e imagina,
que sin ella sólo vivo en penitencia.

Imagina un restaurante sin cocina,
un perfume sin la más mínima esencia,
o un precioso monte sin su encina.

Delirio y derroche de inconsciencia,
que alimenta su musa con morfina,
el poeta que emana indiferencia.

Amargura que refleja el que camina,
por la linde de la frágil imprudencia,
ahogando su existencia en cocaina.

¿Que responda lo que siento en su presencia?
Pues deja que en breve te defina,
formas simples y sencillas de vivencia.

Imagina una flor que ya germina,
un niño bien cargado de elocuencia,
o la belleza de esa estrella que ilumina.

Alegría que alimenta la elocuencia,
de ese verso que por fin ya se culmina,
con trabajo exquisito y paciencia.

Destello de armonía en la retina,
que en pasos cortos la indolencia,
simple y sencillamente la extermina.

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