Para las injusticias y el dolor,
que amargan como hiel en paladar,
y ahuyentan la belleza de amar,
sólo queda el camino del amor.
¿Quien de cierto está libre de errar?
¿De no dejarse arrastrar por el temor?
¿De hacer lo correcto ante el pavor?
¿Tras hablar a todo el mundo agradar?
Es posible caer en deshonor,
cautivados por afán de dominar,
ofuscados por la fueza de ansiar,
destruyendo nuestro noble pundonor.
Más con todo yo me atrevo a afirmar,
que alejando de tu mente el estupor,
generado en un momento de calor,
nuestro entorno bien podemos cautivar.
Pues de poco sirve darle alas al terror,
y haz fuerza en tratar de perdonar,
pues no digo que debas olvidar,
más de nada sirve darle aliento al rencor.
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